jueves, 13 de noviembre de 2014

Palabras prohibidas



Por Carmen de Manuel*
Acaba de llegar a las librerías la novela Palabras Prohibidas, de Ediciones Bellaterra, de la que soy autora. En principio parece que sólo es una novela más que pretende entretener al lector. Pero si sólo fuera eso, no tendría lugar aquí este blog.
¿Qué tiene entonces de especial? 
Su temática. Está centrada en describir el drama que viven los niños, niñas y adolescentes víctimas de abusos sexuales y los efectos que esa experiencia puede dejar a lo largo de toda la vida y en las siguientes generaciones. Basada en historias reales, fruto de mis años de trabajo como psicóloga de la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil de Cádiz, pretende llegar al corazón del lector, profesional o no, y modificar creencias y actitudes erróneas, destruir mitos y transmitir conocimientos. Todo desde la facilidad que el argumento de una novela pone a disposición de este objetivo.
Pero no se queda sólo en la persona de la víctima, Palabras Prohibidas nos acerca también al agresor. Y lo hace desde un punto de vista humano, psicológico, incluso biográfico. Muestra cómo determinados hechos en la infancia condicionan, aunque no determinan, el papel de abusador.
Con esta novela he pretendido acercar el conocimiento sobre el abuso sexual infantil a toda la población. No he querido restringirlo al mundo profesional y esto por una simple razón: los profesionales no avanzaremos si la ciudadanía no lo hace con nosotros. Por ello, en formato de novela, busca llegar a todas las capas sociales, no sólo a los sectores científicos o profesionales, sino a la ciudadanía en general. Tiene, por tanto, como fin la prevención primaria.
Publicar los conocimientos es una de las formas de difundirlos más allá de nuestro círculo inmediato y contribuir así en el avance del saber. Pero hasta la fecha, la difusión del saber sobre el maltrato infantil se ha centrado principalmente en la formación y sensibilización de los profesionales, algo realmente necesario e incuestionable. Sin embargo, es fundamental hacer partícipe a la ciudadanía de este conocimiento, máxime cuando el cuidado y la protección cotidianos de la infancia está en sus manos.
Según el III Plan de Calidad de la Consejería de Salud, el avance y el progreso sólo podrán producirse en un escenario compartido entre la ciudadanía y los profesionales. Este Plan de Calidad plantea una serie de objetivos a conseguir entre los que destaco el objetivo 4:
Incorporar los valores y preferencias de la persona en las decisiones, facilitando el intercambio de conocimiento entre la ciudadanía y los profesionales”.
Para ello, se proponen una serie de líneas de acción como la siguiente
Adaptar y hacer accesible para la ciudadanía el conocimiento disponible del Sistema Sanitario Público de Andalucía, incorporando la innovación en el desarrollo de herramientas de gestión del conocimiento que lo faciliten”.
Y en mi deseo de contribuir a incrementar los niveles de bienestar de la infancia decidí facilitar el acceso a la información a la ciudadanía. Y entonces, decidí escribir esta novela. En ella, Irene, una psicóloga forense experta en abuso sexual infantil, hereda a la muerte de su padre un diario que desgrana los secretos más inconfesables y que cambiarán para siempre su vida. Su padre confiesa en el manuscrito que es un pederasta que abusó de su sobrina y a la que Irene no ve desde la infancia pero sabe que está internada en un centro psiquiátrico. Se plantea buscar a su prima y llevarle el mensaje póstumo de arrepentimiento de su padre. Pero le asaltan grandes dudas. ¿Y si al llevarle el mensaje se trastorna aún más? No sabe que le esperan grandes sorpresas. La trama se desarrolla entre Madrid y Asturias y presenta ingredientes de misterio, amor, aventura pero sobre todo está salpimentada de los conocimientos actuales que la ciencia posee sobre el abuso sexual a menores. 

* Carmen de Manuel es psicóloga clínica. Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil, Hospital Puerta del Mar, Cádiz

viernes, 1 de marzo de 2013

Buscando el bienestar de la infancia y la adolescencia



Mariano Hernán García y Ángel Luis Mena Jiménez (*) 


La infancia y la adolescencia son la base sobre la que se construye nuestra sociedad. En Andalucía, una de cada cinco personas tiene menos de 18 años. El abordaje de problemas de salud derivados del estrés, de las dificultades de aprendizaje y desarrollo, la obesidad infantil y las enfermedades prevalentes y emergentes en la infancia; y la potenciación de las habilidades para mantener la salud, el bienestar y el buen trato a lo largo de la vida son retos de una estrategia para la promoción de la salud y el bienestar infantil en Andalucía.

Para empezar, esos chicos y chicas que aprenden, estudian, juegan, crecen y comparten sus capacidades e ideas con nuestra sociedad, deben ser considerados como ciudadanos y ciudadanas constituyentes de un grupo clave, como personas autónomas que precisan ser protegidas y tener figuras adultas comprometidas con su bienestar. Asimismo, hemos de favorecer su participación, dándoles voz e incorporándolas en todas las políticas públicas, apostando por acciones basadas en los valores y recursos positivos que los propios chicos y chicas y la comunidad en la que viven pueden aportar. 
La naturaleza propia de la infancia y la adolescencia para crear y dinamizar lo nuevo e innovador y su capacidad de adaptación al medio, como determinante del desarrollo intelectual y emocional, nos hacen deducir que estas personas son protagonistas y participan en la dirección genuina de sus propias vidas, pero esas vidas, en los primeros años, precisan motivación y apoyo para crecer saludablemente. Debemos maximizar y canalizar en los menores la extraordinaria capacidad humana en la actual sociedad del conocimiento para aprender, procesar, comprender, compartir y utilizar grandes cantidades de información, con bajas limitaciones de espacio y tiempo, de forma casi instantánea y con un coste económico cada vez menor.

Ya que además de potenciar las capacidades de los menores, desde una estrategia socio sanitaria pensando en el bienestar y la salud de la infancia y la adolescencia, debemos apostar por el abordaje del conocimiento temprano sobre lo que puede ser útil o afecta a su salud y bienestar. Contando con ellos como aliados: los niños y niñas son capaces de colaborar motivados para el aprendizaje en salud, con generosidad, cooperación y curiosidad. Es vital potenciar el conocimiento sobre el estado de la infancia y las intervenciones para mejora de su calidad de vida e investigando sobre la sociedad del conocimiento, los programas educativos que funcionan, las conductas favorables para la salud y otros asuntos prevalentes o problemas de salud infantil.

Es importante también desarrollar capacidad social para ayudar a los niños y niñas a crecer sanos física y emocionalmente. En contextos en los que viven menores se observa la capacidad de adaptación a nuevas formas de vivir que es propia de las etapas evolutivas en las que el aprendizaje y la conducta experimental tienen mayor presencia. El juego y la comunicación para aprender a vivir y el manejo de la información relevante para la vida, son herramientas imprescindibles para vehiculizar la salud y el bienestar de las personas más jóvenes. La clave para el futuro de los planes dirigidos a promover el bienestar y la salud de la infancia está en centrarse en el aprendizaje formal e informal, tanto escolar y académico, como no escolar, expandido o en forma de juego (presencial o virtual). Consideramos la educación infantil como estrategia base y génesis de cualquier intervención que pretenda ser exitosa en términos de bienestar y salud infantil.

Además, estamos obligados a focalizar y ser eficientes en la reducción de las diferencias injustas. Aquellas políticas sociales, sanitarias, educativas, culturales y deportivas que reduzcan esas diferencias sociales son las que pueden influir determinantemente en la salud y el bienestar infantil. 
En el empeño de identificar intervenciones y potenciar acciones para que los niños y niñas crezcan saludablemente, con confianza y aprendan a contribuir en la vida de su comunidad, hemos de prepararles una “base segura”. Para ello hemos de facilitar información temprana, asesoramiento y formación a madres, padres, tutores, educadores, profesionales de salud, servicios sociales, justicia y otros sectores implicados de la sociedad, para concienciarnos de la importancia que tiene el desarrollo los primeros años de vida y la creación de condiciones idóneas para el crecimiento saludable.

(*) Mariano Hernán es profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública y coordinador de Red Sabia; Ángel Luis Mena es periodista, técnico de comunicación de la EASP

lunes, 8 de octubre de 2012

Jornadas sobre 'La valoración de la gravedad de las situaciones de desprotección infantil'

El Observatorio de la Infancia de Andalucía organiza, con la colaboración de Red Sabia, dos sesiones en las que se revisará la delimitación del concepto de desprotección infantil y los criterios básicos para su valoración, además de presentar un nuevo instrumento diseñado para valorar la gravedad de las situaciones de desprotección infantil, la escala BALORA.



Las sesiones formativas sobre “La valoración de la gravedad de las situaciones de desprotección infantil” van destinadas sobre todo a las personas que coordinen e integren los Equipos de Tratamiento Familiar, los Equipos de Menores de los Servicios de Protección y todos los profesionales que trabajen directamente en la prevención y atención de la desprotección infantil.

Información e inscripción en la jornada.

Las sesiones tendrán lugar:
  • Martes, 30 de octubre de 2012. Sevilla. Salón de Actos del Hospital “Virgen del Rocío”. De 11:00 a 15:00 horas.
  • Miércoles, 31 de octubre de 2012. Granada. Salón de Actos de la Escuela Andaluza de Salud Pública. De 10:00 a 14:00 horas. 

Esta formación se enmarca en la promoción por parte de la Consejería de Salud y Bienestar Social de Adnalucía de revisar y optimizar el Sistema de Información sobre el Maltrato Infantil de Andalucía y el procedimiento para la atención a los menores en situación de riesgo por parte de todos los sectores implicados.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Claves para la prevención del maltrato infantil desde los servicios sanitarios: una revisión


Bárbara Díaz y Blanca Botello (*)

El papel que pueden desempeñar los servicios sanitarios para prevenir el maltrato infantil fue una de las reflexiones que se nos plantearon desde la Consejería de Salud para que realizásemos la revisión de este tema durante nuestro periodo de formación como especialistas en Medicina Preventiva y Salud Pública.

Empezar a sobrevolar y después a profundizar en el trato a la infancia nos hizo llegar a este Cuaderno de Trabajo Red Sabia 3 del que aprendimos mucho durante su elaboración. Recientemente en el Congreso SEE-SESPAS de Madrid tuvimos la ocasión de poder presentar una comunicación (Prevención y detección precoz del maltrato infantil: revisión de estrategias e intervenciones. Gac Sanit 2011;25 (Espec Congr 2):261-2) como anticipo a este cuaderno y de compartirla con gente que trabaja en la misma línea.

El objetivo del trabajo fue identificar las principales guías, recomendaciones y experiencias para la prevención secundaria y detección del maltrato infantil desde el ámbito sanitario.

Las principales conclusiones que extraemos son que el maltrato requiere un abordaje multidisciplinar con un papel destacado del ámbito sanitario, el reconocimiento de factores de riesgo a través de actividades regladas y la promoción de factores protectores y de buen trato mediante la educación.

La prevención secundaria (en familias de alta prioridad) es considerada la estrategia más realista, y existen intervenciones eficaces para prevenir el maltrato y reducir factores de riesgo. Además, la sensibilización y formación de los profesionales sanitarios es clave para la detección precoz

En estos momentos nos alegramos de poder compartir el trabajo y de poder exponer conocimiento sobre qué hacer para prevenir el maltrato infantil desde el ámbito sanitario. Nuestra alegría será mayor cuando este conocimiento tenga impacto en la toma de decisiones acerca de las intervenciones y recomendaciones que se trazan desde nuestro sistema sanitario. 

(*) Bárbara Díaz es médica especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Blanca Botello es médica especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y en la actualidad trabaja en la Escuela Andaluza de Salud Pública.

jueves, 21 de julio de 2011

“Simón el topo” o la homosexualidad infantil

Por Carmen de Manuel*

En el post anterior abordé la homosexualidad infantil como uno de los grandes tabúes de nuestra sociedad. Una buena herramienta para facilitar que los adultos  puedan hablar con los niños, niñas y adolescentes –y sin herir sensibilidades- de un tema tan delicado como éste es el libro “Simón, el topo”, publicado el pasado abril por Ediciones Bellaterra. Escrito por Carmen de Manuel e ilustrado por Laura Reixach, su objetivo es  fomentar la tolerancia ante la diversidad sexual, por lo que no sólo va dirigido a niños que ya den muestras de esta tendencia sino también para que los demás desarrollen actitudes de  respeto ante todo aquello que es diferente.

Está inspirado en la soledad invisible de tantos niños, niñas y adolescentes que, por el simple hecho de no ser como los demás, de no responder al patrón social asignado en razón de su sexo, sufren por la incomprensión de su entorno y por la presión social a que se ven sometidos.

Son niños que guardan un terrible secreto, un secreto que les destruye: ¡no son como los demás esperan! Y no se atreven a contárselo a nadie como si de un pecado mortal se tratara, como si con ello fueran a decepcionar a medio mundo. Y tienen su razón porque desde muy pequeños han percibido el malestar que sus actitudes, gustos o aficiones provocaban en su familia; captan la incomodidad y la angustia de su padre o su madre. Pero además han escuchado comentarios vejatorios y despectivos sobre la homosexualidad en su casa, en el colegio o en la calle…

Y estos niños, niñas o adolescentes cargan con el peso de este secreto que les  condena al silencio y a la soledad durante mucho tiempo.

Simón, el topo  es un cuento de soledad y de dolor. Pero también lo es de valores, valores que la incomprensión y el rechazo no logran destruir. Del valor de Simón que, en representación de tantos otros Simones y Simonas de nuestro entorno, es capaz de transformar su dolor en una magnífica habilidad que le llevará a convertirse en el arquitecto que salvará toda su aldea.

Ser importante por ser diferente, este es el mensaje, la moraleja... el final feliz de este cuento.



Recomendaciones para educadores, profesionales y padres:

  • Escuchar a los niños
    • Nadie mejor que ellos para decirle cómo se encuentran, qué les preocupa o qué esperan de usted.
  • Acompañarles en todo este proceso
    • Ello hará que no se sientan solos.
  • Hacer que se sientan queridos
    • Que por ser diferentes no se les quiere menos.
  • Ayudarles a descubrir sus valores
    • Para que crezcan con una buena autoestima.
  • Asegurarse de que se respetan sus derechos
    • Entre ellos el derecho a la diversidad.  


Existen diversos materiales editados de gran interés que se encuentran en la red entre ellos:
-         Guías para Padres y Madres: qué hacer cuando un hijo o hija nos dice “mamá, papá soy gay; papá, mamá soy lesbiana”
-         Para hablar con tus padres sobre tu orientación sexual
-         Recursos educativos para niños sobre la diversidad familiar
-         Bullyng homofóbico en las escuelas. Guía para profesores
-         Materiales para la Educación en Derechos humanos y diversidad afectivo-sexual para Primaria, Secundaria, Bachillerato.
-         Expectativas de diversidad: ideas y dinámicas
-         Guía de la Asociación de Madres y Padres (AMPGYL)
-         Educando en el respeto a la diversidad sexual: Guía para monitores/as de tiempo libre
-         Si a usted le preocupan los comportamientos de género de su hijo o hija… Una Guía para padre
-         Tratamiento de la diversidad sexual en las aulas. Guía del profesorado para educar contra la homofobia.
-         Niños saludables con el apoyo familiar. Ayuda para familias con hijos e hijas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero.
-         Todo lo que siempre quisiste saber sobre la homosexualidad y nunca te atreviste a preguntar….
Páginas de interés:
http://www.amalobs.org/

* Carmen de Manuel es psicóloga clínica. Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil, Hospital Puerta del Mar, Cádiz


miércoles, 29 de junio de 2011

La homosexualidad en la infancia

Por Carmen de Manuel*

¿La homosexualidad afecta también a la infancia?
¿Pueden los niños ser homosexuales?
¿Incluso los más pequeños, por ejemplo, los niños de 5 años?

Son estas preguntas que los adultos no acostumbramos a hacernos, invisibilizando con ello una realidad que coexiste día a día en nuestro entorno.

Es más, durante siglos hemos pensado que los niños no tienen sexualidad, que la sexualidad es algo exclusivo de los adultos y comienza en la adolescencia. Y aún hoy algunos sectores de nuestra sociedad mantienen esta falsa creencia. Pero nada más lejos de la verdad. El niño tiene sexualidad desde el momento mismo de nacer; no la sexualidad del adulto, claro está, sino la propia de su edad, tan desconocida para muchos padres, madres, educadores y otros profesionales. Si el sexo ha sido un tabú en nuestra sociedad, aún lo ha sido más la sexualidad en los niños y ni que decir tiene la homosexualidad infantil. Por ello, no sólo los adultos se han visto y se ven condenados al secreto y a la soledad (armario), también le ocurre a los niños.

La familia, en todo este proceso, juega un papel fundamental porque debe ser el marco protector donde todos los niños y niñas puedan desarrollarse y crecer y construir en libertar un proyecto de vida a nivel afectivo, relacional, profesional y también sexual. Pero no siempre las personas somos capaces de reconocer en la diversidad una riqueza añadida. Incluso hay familias en las que el honor o el qué dirán, está por encima del bienestar de sus miembros y emprenden contra su hijo o hija una cruzada, algo parecido a una especie de inquisición doméstica. Pero en el caso de que los padres y madres acepten a su hijo por amor y quieran ayudarle, estos padres y madres no cuentan con los recursos necesarios, no saben cómo ayudar a su hijo. Y en el silencio de la noche se preguntan por qué les ha tenido que tocar a ellos como si de una desgracia se tratara. Y tienen sentimientos controvertidos de amor hacia su hijo pero también de miedo, vergüenza, rechazo…

En algunos casos, los padres consultan muy preocupados con un psicólogo porque observan en su hijo intereses propios del sexo opuesto al punto de que en el colegio ya le han puesto un mote. “Sólo quiere jugar con las niñas y a las cosas de niñas”, dicen por ejemplo. Y le pide a su madre la barra de labios o se entusiasma con su vestido. Son padres que buscan en el psicólogo que cambie la inclinación de su hijo, “que le vuelva normal” porque desde sus creencias, esto que le ocurre a su niño es el inicio de una enfermedad o, peor aún, de una perversión. Y nada más lejos de la realidad. La homosexualidad no es una enfermedad; no es más que una variante de la normalidad. Es una opción de vida. En 1993, la OMS excluyó la homosexualidad de su clasificación de enfermedades. Anteriormente, en 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría dejó de considerarlo un trastorno. Por lo tanto, el problema no es la homosexualidad sino la homofobia.

En otros casos, los niños no dan muestras externas de sus sentimientos permaneciendo entonces durante más tiempo solos sin que nadie se percate de su secreto.

Es preciso introducir cambios en una sociedad intransigente e intolerante como la nuestra, donde la diversidad ya sea de credo, raza o inclinación sexual es rechazada y excluida sin tener en cuenta el daño que provoca… Como ejemplo: según la Agencia Efe y con motivo de la celebración del Día Internacional contra la Homofobia (17 de Mayo), la ONU alerta de que los crímenes contra los homosexuales están aumentando en todo el mundo. Y pide a todos los países un compromiso político firme para acabar con la homofobia.

Y en esto, la escuela, se convierte en un laboratorio ideal. En los colegios, y desde preescolar (aún más, desde las guarderías), se debería enseñar a los niños y niñas la tolerancia, a respetar a los demás aunque sean diferentes y sobre todo por ello, a no burlarse, por ejemplo de un niño por llevar una mochila de color rosa y a no ser objeto de escarnio por el hecho de jugar con las niñas y no gustarle el futbol.

Pero no es una tarea que competa sólo a la escuela, la familia, núcleo primario de socialización del ser humano, es el lugar donde el niño debe aprender valores como el respeto por la diversidad porque tiene como modelo a unos padres tolerantes.

Además este posicionamiento en la familia y en la escuela debe de estar avalado por una sociedad donde primen estos valores porque sólo un proceso de cambio en nuestras creencias y actitudes abre una puerta a la esperanza de lograr una sociedad más justa, solidaria y tolerante.

* Carmen de Manuel es psicóloga clínica. Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil, Hospital Puerta del Mar, Cádiz

miércoles, 16 de marzo de 2011

La democracia empieza en los niños: El derecho de la infancia a la participación (2)

(y cómo educar a los adultos)

Segunda entrega del resumen de la ponencia de Jesús Palacios, Catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla, en el "I FORO Incorporando las voces infantiles en las políticas de salud”, celebrado en Sevilla, el 11 de diciembre, con un público mayoritariamente infantil y juvenil. Existen algunas dificultades para lograr una buena participación de la infancia, pero es posible educar a los adultos, y estas son otras cinco reglas para conseguirlo:

6. Contrato
Los adultos están acostumbrados a los contratos (documentos que firman y en los que se comprometen a cosas). Sobre todo cuando hay cambios importantes (por una nueva situación, por una nueva edad, por un nuevo contenido), puede ser buena idea poner cosas por escrito que comprometan a todos. Y firmarlas ante testigos. El contrato debe incluir la organización y el contenido de la participación. No basta con poner las cosas por escrito (según la regla 2, olvidan fácilmente), sino que hay que recordarles los contratos de vez en cuando. Si los tienen delante y enmarcados, mejor.

7. Negociación
Las condiciones del contrato pueden ser impuestas o negociadas. La negociación es mejor, crea mejor clima y asegura más la satisfacción de todos (si no hay negociación, no hay participación). Exige además negociadores que sepan lo que quieren. Los de la parte menos fuerte deben ser muy exigentes y empezar pidiendo mucho. En la negociación hay que darles muchas explicaciones e insistir mucho (como, según la regla 1, tienen poco tiempo, hay que alargar para ganar).

8. Control
Si los adultos aprenden lentamente (regla 1), si hay que insistirles bastante (regla 2), si hay que estar atentos a sus fallos (regla 4), si funcionan mejor con contratos negociados (reglas 6 y 7), entonces…Tiene que haber procedimientos para vigilar que se cumpla lo acordado en el contrato. Esos procedimientos deben formar parte del contrato de la regla 6. El contrato debe decir qué hacer cuando hay desacuerdos, por ejemplo con la figura de un árbitro.

9. Asegurar la cadena
Educar a los adultos supone mucho esfuerzo y sería una lástima que una vez educados, olvidaran todo lo aprendido. Hay que asegurar que los que vienen después continuarán la difícil tarea de seguir asegurando su buena educación. Por ello hay que ir incorporando a los más jóvenes a la difícil tarea de educar a los adultos.

10. Buen ambiente
Se educa mejor a los adultos en un clima de buenas relaciones con ellos: el respeto mutuo es imprescindible y si además hay afecto, mucho mejor. Tanto los chicos y chicas que educan como los adultos que son educados por ellos tienen metas comunes y buscan los mismos objetivos. La cooperación es mejor que el enfrentamiento y participar es una forma de cooperar, de construir, de relacionarse mejor.

La participación infantil en las políticas de salud es un reto para todos los implicados (adultos, chicos y chicas, instituciones), pero también es una oportunidad de avanzar en la democratización de la vida cotidiana, la calidad de vida y la reducción de las
desigualdades.


Jesús Palacios